Muchos atletas que a más entrenamiento es igual a más nivel, pero esto, no es para nada acertado.
Siempre nuestros entrenamientos tienen que estar al nivel de nuestras posibilidades, teniendo en cuenta nuestras limitaciones, así como nuestras capacidades, y en segundo lugar, tiene que haber un descanso apropiado al tipo de entrenamiento que estamos haciendo.
Te vamos a dar las claves de un descanso adecuado a tu entrenamiento:
- El sueño es un factor clave para mejorar el rendimiento y evitar lesiones. Durante el sueño, el cuerpo se relaja, se recupera del gasto energético, se fortalece el sistema inmunológico y se procesa la información aprendida.
- La cantidad y la calidad del sueño dependen de varios factores, como el horario, la alimentación, el estrés, el ambiente y la higiene del sueño. Se recomienda dormir entre 7 y 9 horas por noche, evitar las comidas copiosas y los estimulantes antes de acostarse, seguir una rutina regular, crear un espacio cómodo y oscuro y evitar el uso de dispositivos electrónicos.
- El descanso también implica la recuperación entre sesiones de entrenamiento. Es importante respetar los tiempos de recuperación adecuados para cada tipo de ejercicio, alternar los grupos musculares trabajados, hidratarse correctamente y realizar estiramientos y masajes
- Existen dos tipos de descanso: activo y pasivo. El descanso activo consiste en realizar una actividad física de baja intensidad que favorece la circulación sanguínea y la eliminación de toxinas. El descanso pasivo consiste en no realizar ninguna actividad física y dejar que el cuerpo se repare por sí mismo.
- El descanso deportivo es considerado como el “entrenamiento invisible”, ya que influye directamente en el rendimiento deportivo. Un buen descanso permite mejorar la capacidad aeróbica, la fuerza, la velocidad, la coordinación, la concentración y la motivación.
