¿Te has preguntado alguna vez por qué la maratón consta de 42.195 y no otra distancia?
Hablemos de historia.
Esta medida tiene sus raíces en la historia y la leyenda, y se ha mantenido como estándar en las competiciones atléticas modernas.
La historia del maratón comienza con la leyenda de Filípides, un mensajero griego que, según el mito, corrió desde la ciudad de Maratón hasta Atenas para anunciar la victoria de los griegos sobre los persas en la batalla de Maratón en el año 490 a.C.
Se dice que después de entregar el mensaje, Filípides murió de agotamiento.
Esta historia, aunque inspiradora, es más mitológica que histórica.
El historiador Heródoto relata que Filípides realizó una carrera de aproximadamente 246 kilómetros desde Atenas hasta Esparta para pedir ayuda antes de la batalla, no después de ella. Además, no hay registros de que muriera después de entregar su mensaje.
La distancia de 42.195 metros fue establecida oficialmente en los Juegos Olímpicos de Londres en 1908.
La razón de esta medida específica fue para que la carrera comenzara en los terrenos del Castillo de Windsor y terminara frente al palco real en el estadio olímpico, satisfaciendo así el deseo de la familia real británica.
Por lo tanto, la distancia del maratón es un legado de la historia antigua y las decisiones tomadas durante los primeros Juegos Olímpicos modernos, y se ha convertido en un estándar reconocido en el atletismo internacional.
