¿Eres un corredor de medio fondo que busca mejorar tu rendimiento?
Si es así, quizás te interese saber que el entrenamiento complementario puede ser una herramienta muy útil para potenciar tus capacidades físicas y mentales.
En este artículo te explicamos qué es el entrenamiento complementario, qué beneficios tiene y cómo puedes incorporarlo a tu rutina de forma efectiva.
El entrenamiento complementario es aquel que se realiza de forma adicional al entrenamiento específico de tu disciplina deportiva.
En el caso de los corredores de medio fondo, el entrenamiento específico se basa en el desarrollo de la resistencia aeróbica y anaeróbica, la velocidad y la técnica de carrera.
El entrenamiento complementario, por su parte, busca trabajar otros aspectos que también son importantes para el rendimiento, como la fuerza, la flexibilidad, la coordinación, el equilibrio, la prevención de lesiones y la recuperación.
Cuando realizas distintos tipos de ejercicios o disciplinas complementarías, te permite mejorar tu condición física general, lo que se traduce en una mayor eficiencia y economía de carrera. Por otro lado, te ayuda a prevenir el sobreentrenamiento y el aburrimiento, ya que rompe con la monotonía y te ofrece nuevos estímulos y desafíos.
¿Cómo puedes incorporar el entrenamiento complementario a tu rutina?
Lo ideal es que lo hagas de forma planificada y progresiva, teniendo en cuenta tus objetivos, tu nivel de forma física y tu disponibilidad de tiempo.
Algunas opciones de entrenamiento complementario que puedes realizar son:
– Entrenamiento de fuerza: consiste en ejercicios con peso corporal o con material externo (pesas, bandas elásticas, etc.) que buscan fortalecer los músculos implicados en la carrera. El entrenamiento de fuerza mejora la potencia muscular, la resistencia a la fatiga y la prevención de lesiones. Puedes realizarlo dos o tres veces por semana, en días alternos al entrenamiento específico o después de una sesión suave.
- Entrenamiento de «flexibilidad»: consiste en ejercicios de estiramiento que buscan mejorar el rango de movimiento articular y la elasticidad muscular. El entrenamiento de flexibilidad favorece la relajación muscular, la recuperación post-esfuerzo y la prevención de lesiones. Puedes realizarlo todos los días, al finalizar el calentamiento pero lo más indicado es al terminar la sesión de entrenamiento.
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Entrenamiento cruzado: consiste en practicar otras modalidades deportivas que también trabajan la resistencia cardiovascular, pero con un menor impacto sobre las articulaciones.
Algunos ejemplos son el ciclismo, la natación, el remo o el esquí de fondo. El entrenamiento cruzado te permite mantener o mejorar tu forma física sin sobrecargar tus músculos y tendones. Puedes realizarlo una o dos veces por semana, en días de descanso activo o como sustituto de una sesión específica.
– Entrenamiento mental: consiste en ejercicios que buscan mejorar tu concentración, tu control emocional y tu confianza.
Algunos ejemplos son la meditación, la visualización, el auto-diálogo positivo o la respiración diafragmática. El entrenamiento mental te ayuda a afrontar mejor el estrés competitivo, a superar los obstáculos y a alcanzar tus metas. Puedes realizarlo todos los días, en momentos de tranquilidad o antes de una competición.
Como ves, el entrenamiento complementario puede ser un gran aliado para los corredores de medio fondo. Si lo incorporas a tu rutina con criterio y constancia, verás cómo mejora tu rendimiento y tu satisfacción personal.
¡Anímate a probarlo!
